EL DISCURRIR COTIDIANO

Si oye gritos, no le gustan; se rebela;

se violenta cuando aprecia que hay violencia.

Entraría en cada bar a comer pintxos,

regalando a los mendigos la cartera.

Canta viva si la música le inunda;

se entristece si ve triste una mirada;

cascabel cuando comparte carcajadas;

se emociona si le alumbran las nostalgias.

Se para cada minuto en las aceras

para charlar con todos y cualquiera.

Si ve ancianos, les acaricia, les besa…

Y en las tiendas de ropitas para niños

se sustrae emocionada; se embelesa.

¡Vaya preocupación!: paso de cebra…

ayudará a pasar sillas de ruedas.

Con cuánta buena gente se cruza por las calles,

aunque no la conozcan, le regalan su tiempo.

En los parques, el bar, comercios y hospitales,

la comprenden, la animan y hasta le dan un beso.

Le encanta ser querida porque le gusta querer.

Txema Lorente

Mayo de 2018

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s