QUE NO NOTEN LO EVIDENTE

Procurar ocultar las deficiencias
que su orgullo genético no acepta,
estimula sin duda sus reflejos
manteniendo sus sentidos en alerta.

Trata de salir airosa del embrollo,
con respuestas infantiles ocurrentes,
observando atentamente la expresión
en los rostros de todos los presentes.
Y si aprecia que le dan su aprobación,
el brillo de sus ojos es patente.

Ha logrado resolver la situación.
¡Qué ingenua conclusión! ¡Qué bien se siente!

Me lanza una mirada interrogante.
Le evoco un guiño de satisfacción:
¡que nada se te ponga por delante!

Txema Lorente
Diciembre 2017