TXEMA… TXEMA… TXEMA… TXEMA…

TXEMA… TXEMA…TXEMA… TXEMA…

Es la frase que más oigo cada día.
Es el eco intermitente que no cesa.

Cada vez que su mirada no me encuentra.
Cuando se va a dormir… cuando despierta.
Si no escucha mi cantar, si no me abraza.
Si tiene que ir al lavabo y ya no acierta.
Si vamos a echar la siesta y no se duerme.
Si se pone a recoger y desordena.

Es martillo pilón, bombo y platillo,
que no logran hacer mella en mi paciencia,
porque eso significa que está viva:
que me quiere, que me añora y necesita.
No me aburre, no me cansa… no me irrita,
mas bien me hace ilusión… me dignifica.

Txema Lorente
Diciembre 2017