MEDITACIÓN

Sucede normalmente a media noche,
es como una tradición.
Se levanta sigilosa y va hacia el trono,
tranquila la evacuación.

Sentada, la cabeza entre sus manos,
surge la meditación.
No duerme, ni siquiera se adormece,
es pura concentración.
Su horizonte son tan solo tres paredes,
no existe la dimensión.

Sus ojos solo ven el infinito,
enmudece la expresión.
El tiempo no se mueve, es un espejo,
refleja su corazón.

Al acercarme, llora en ocasiones,
ríe en otras sin razón.
¿Qué será lo que transcurre por su mente?
… quisiera saberlo yo.

Txema Lorente
Diciembre de 2017